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En 1819, tras numerosas peticiones y una Comisión de Investigación, el gobierno colonial autorizó oficialmente que dos sacerdotes oficiaran ante los católicos de Nueva Gales del Sur. Fray John Joseph Therry fue una figura esencial en los orígenes de la vida colonial.
El 12 de mayo de 1834, se erigió la Vicaría Apostólica de Nueva Holanda y se designó al Padre John Bede Polding Vicario Apostólico con jurisdicción sobre todo lo que hoy es el Commonwealth de Australia.
El primer Obispo
John Bede Polding, monje benedictino inglés, se convirtió en el primer obispo católico de Australia. Su sueño era establecer una Iglesia fundada en los ideales monásticos ingleses, pero los sacerdotes de Polding eran sobre todo curas seculares irlandeses y tenían otras ideas. Sus esfuerzos y los de los obispos irlandeses designados para las diócesis recién establecidas combinaron rápidamente con el singular entorno geográfico y social australiano para transformar la visión de Polding.
El clero irlandés dominó la vida católica australiana y, hasta los años treinta, los sacerdotes nacidos en Australia no fueron más numerosos.
Los católicos de la posguerra
En la década de los cincuenta, los católicos australianos vivieron un gran auge. Las cifras aumentaron rápidamente, así como la proporción de católicos en la población y las parroquias. La comunidad católica había crecido hasta convertirse en lo que los obispos del siglo XIX habían soñado y por lo cual habían trabajado: una Iglesia pujante basada en el modelo irlandés. Esto se vio alterado por los notables cambios sociales de Australia durante los sesenta y de los setenta y por el inmenso influjo de inmigrantes católicos de posguerra desde Italia, Líbano, Vietnam y otros países. Deseaban asistir a la Santa Misa en sus propios idiomas y necesitaban escuelas para sus hijos. La Iglesia respondió consiguiendo sacerdotes de los países de origen de los inmigrantes y construyendo nuevas escuelas e iglesias.
Un aspecto importante de la escolaridad católica de los últimos 30 años ha sido la inscripción de alumnos de familias provenientes de países no anglófonos. En las escuelas sistémicas de Sydney, casi la mitad de los alumnos tiene al menos un padre que habla un idioma distinto del inglés. Claramente, la nueva generación de católicos australianos, que llega de países y regiones como el Líbano, Polonia, Corea, Filipinas, Hong Kong, Sudamérica, el Sudeste Asiático y más recientemente, Sudán, continúa con la tradición de buscar escuelas católicas para la educación de sus hijos.
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